Tanta magia
Fueron los días más felices. Creímos en los sueños y en la vida.
La luna nos enseñó. La noche del Cabo era especial. Aquella en particular. El cielo se vistió de estrella, el viento tocó su mejor sinfonía, los actores brillaron más que nunca. Y nosotros, el público, supimos cuando era momento de aplaudir. Nos sumergimos en la historia.
Lo simple se volvió complejo y lo complejo tan simple. Nos descubrimos planeando hasta que la luna nos frenó. La vida tiene sus propios planes.
Las ambiciones se hacían espuma en las noches y aquella se tornaba brillante en la inmensidad.
La luna nos habló.
Nos dejamos llevar. El mar fue nuestro testigo. Nos enamoramos. Las heridas cerraron. Aprendimos a amar la vida, una y otra vez. Sentimos miedo, tuvimos esperanza.
Nuestras lágrimas se mezclaban con la lluvia. Y aquel mar salado nos apañó en la dulce noche de nanas.
El mar era codicioso, buscaba nuestras almas.
Sentimos tristeza y alegría. Conocimos la paz.
Teníamos miedo de encontrarnos. Nos volvimos sencillos, humildes. Aprendimos a sentirnos a gusto con la soledad.
El faro nos enseñó el camino. Nuestros espíritus fueron libres. Nos volvimos jóvenes e invencibles.
Escuchamos hablar del vacío y la oscuridad. Dejamos el pasado atrás, perdonamos. Aprendimos de nuestros errores. Nos apropiamos del presente.
Corrimos de Este a Oeste persiguiendo al sol. El horizonte nos observó.
Había algo más, algo inexplicable, armónico. Fuimos espectadores de nuestra historia y la vida nos pasó por delante.
Sanamos. -
Creo que lo más difícil del mundo es escribirnos y escribir lo que sentimos. Desde que me fui de Cabo Polonio intento explicar cómo me sentí y quién fui, quién soy.
Lo más cerca que llegué es esto. Y creo que muchos deben sentirse igual.
Gracias por tanta magia.
sentir
¿Qué se sentirá no sentir nada? No sentir el calor del sol quemándonos la piel con fuerza.
No sentir el aroma de los jazmines en campos minados. El café recién hecho en la mañana. La sal en las grandes playas. El tuco de la abuela.
No sentir la música en tus oídos, en tus entrañas, en tu ser. Los pianos, los violines, los acordes. Las melodías, las voces.
¿Qué se sentirá no sentir las caricias? El contacto piel con piel, el roce, el cosquilleo.
No sentir el dolor aprentándote firmemente, el dolor en la garganta cuando callamos tantas cosas. Las lágrimas recorriendo nuestras mejillas. Los dientes castañando.
No sentir el frío y luego el calor que llega con el fuego y las frazadas. Y con el abrazo cálido de quien nos quiere.
No sentir los sabores. La calidez del vino bajando por la garganta, el espesor del chocolate, la frescura de la palta.
No sentir con las manos. La trompa de un perro, una tela suave, las manos del abuelo.
¿Qué se sentirá no sentir la lluvia? Las gotas frías resbalando por el pelo, por la cara, por el cuerpo.
No sentir la calidez de un amanecer, la energía de la luna, el viento alborotando todo a su paso.
¿Qué se sentirá ver al amor de tu vida y no sentir nada? El primer beso, el primer abrazo. Los cuerpos desnudos, la transpiración, el pelo despeinado. Las risas, los enojos, los celos, las tristeza. No extrañar, no sentir.
¿Qué se sentirá saber que podemos sentir y no sentirlo?
No sentir el aroma de los jazmines en campos minados. El café recién hecho en la mañana. La sal en las grandes playas. El tuco de la abuela.
No sentir la música en tus oídos, en tus entrañas, en tu ser. Los pianos, los violines, los acordes. Las melodías, las voces.
¿Qué se sentirá no sentir las caricias? El contacto piel con piel, el roce, el cosquilleo.
No sentir el dolor aprentándote firmemente, el dolor en la garganta cuando callamos tantas cosas. Las lágrimas recorriendo nuestras mejillas. Los dientes castañando.
No sentir el frío y luego el calor que llega con el fuego y las frazadas. Y con el abrazo cálido de quien nos quiere.
No sentir los sabores. La calidez del vino bajando por la garganta, el espesor del chocolate, la frescura de la palta.
No sentir con las manos. La trompa de un perro, una tela suave, las manos del abuelo.
¿Qué se sentirá no sentir la lluvia? Las gotas frías resbalando por el pelo, por la cara, por el cuerpo.
No sentir la calidez de un amanecer, la energía de la luna, el viento alborotando todo a su paso.
¿Qué se sentirá ver al amor de tu vida y no sentir nada? El primer beso, el primer abrazo. Los cuerpos desnudos, la transpiración, el pelo despeinado. Las risas, los enojos, los celos, las tristeza. No extrañar, no sentir.
¿Qué se sentirá saber que podemos sentir y no sentirlo?
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