sentir

¿Qué se sentirá no sentir nada? No sentir el calor del sol quemándonos la piel con fuerza.
No sentir el aroma de los jazmines en campos minados. El café recién hecho en la mañana. La sal en las grandes playas. El tuco de la abuela.
No sentir la música en tus oídos, en tus entrañas, en tu ser. Los pianos, los violines, los acordes. Las melodías, las voces.
¿Qué se sentirá no sentir las caricias? El contacto piel con piel, el roce, el cosquilleo.
No sentir el dolor aprentándote firmemente, el dolor en la garganta cuando callamos tantas cosas. Las lágrimas recorriendo nuestras mejillas. Los dientes castañando.
No sentir el frío y luego el calor que llega con el fuego y las frazadas. Y con el abrazo cálido de quien nos quiere.
No sentir los sabores. La calidez del vino bajando por la garganta, el espesor del chocolate, la frescura de la palta.
No sentir con las manos. La trompa de un perro, una tela suave, las manos del abuelo.
¿Qué se sentirá no sentir la lluvia? Las gotas frías resbalando por el pelo, por la cara, por el cuerpo.
No sentir la calidez de un amanecer, la energía de la luna, el viento alborotando todo a su paso.
¿Qué se sentirá ver al amor de tu vida y no sentir nada? El primer beso, el primer abrazo. Los cuerpos desnudos, la transpiración, el pelo despeinado. Las risas, los enojos, los celos, las tristeza. No extrañar, no sentir.
¿Qué se sentirá saber que podemos sentir y no sentirlo?