Embarriados hasta el alma

Voy empezar diciendo que soy militante. Sé que es un comienzo fuerte pero tengo ganas de quitar el tabú que esconde la palabra. En principio quiero que entiendan a qué me refiero con esto y luego veré como sigo.
Ser militante y mejor aún, ser militante de este proyecto, es dejar el cuerpo y el alma en todo lo que nos proponemos. A mi entender, es seguir con convicciones, con lo bueno y lo malo que eso implica, la lucha que nos compete. Esa lucha por la equidad, por la inclusión social.
Es dejar de pensar en uno mismo y pensar en el otro; bien dicho sea de paso, pensar que la patria es el otro. Y nosotros, cuando de patria hablamos, es de esa utopía soñada, por la que estamos militando este proyecto.
Somos conscientes de que todavía faltan grandes cambios, de que aún no pudimos concretar lo que soñamos, y es por eso que seguimos militando con verdadera pasión.
Hemos atravesado grandes obstáculos, pero los hemos afrontado lo mejor que pudimos, con llantos y alegrías, enojos y fracasos, pero firmes en nuestras creencias.
Durante el último mes nos tuvimos que enfrentar a algo que no estábamos preparados, algo que nos tomó por sorpresa, como a toda la ciudad. Nos tocó, como militantes dejar el simple o complejo rol de comunicadores para ser lo que el pueblo necesitó. Fuimos desde parte de un pasamanos hasta psicólogos o amigos, que creo que fue eso lo que más nos afectó.
Esta situación repercutió en nosotros a nivel personal y a nivel grupal. Probablemente si tuviéramos que elegir no haberlo vivido lo haríamos, pero pasó y sacamos provecho de ello. Y cuando digo esto me refiero a que nos sirvió para crecer, para terminar de entender nuestro papel en el barrio, que ya no pasa por ayudarlo sino por entenderlo.
Aquel vecino, padre de fulanito, hoy tiene un nombre, una historia para contar y un vínculo fuerte con nosotros. Ya no es sólo el vecino de la esquina con el que hablamos alguna vez, hoy es alguien a quien ayudamos y con quien articulamos para sacar el barrio adelante.
Hoy ellos saben que nosotros, con nuestra remera verde que nos identifica, somos el JEI y quienes vamos a acompañarlos en el largo camino de transformación.

- Nota publicada en la revista del JEI (Jóvenes en Interacción)

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