Hola extraño,
esta vez prometo ser breve. Tuve un sueño, era realmente maravilloso. Pero lo
mejor no fue lo que pasó en él, sino como repercutió en mí.
He pensado
mucho últimamente. En nuestro encuentro pasado, en nuestro próximo encuentro. Y
me he dado cuenta que no sé cuándo será.
También he
gestado una duda (y cada vez crece más): ¿Piensas en mí de vez en cuando? De
esa duda surgen otras más. ¿Se te ocurrió pensar alguna vez que yo podría ser
tu pequeña niña? ¿Me extrañas? ¿Me quieres o acaso lo hiciste alguna vez? ¿Hay
espacio para mí en tu pequeño mundo?
No lo sé,
tampoco sé si realmente responderás algún día.
Me sentí
vacía estos últimos días, el sueño ayudó a que no me desmoronara como otras
veces. Ese vacío me recordó a el antes. Cuando todavía nuestros caminos no
estaban conectados (aunque siempre lo hicieron porque llevamos la misma sangre).
Ese antes
en el que no tomaba dimensión de vos, de mí, de nosotros. Ese antes de un viaje
que cambió mi historia. El antes en el que yo era una niña (y en el fondo todavía
lo soy).
No estoy
segura por qué te escribo. En definitiva no me vas a leer, ni siquiera me
escuchabas cuando estabas cerca. Pero a veces necesitamos hablar con alguien.
Hoy necesité hablar con vos.
Hoy necesité
saber que existís y que por ahí, solo a veces, pensás en mí. Si es que lo
haces.
Es difícil
hablar con vos, nunca encuentro las palabras. Sé que no soy eso que esperabas.
Soy tu hija rebelde, como me presentabas al mundo, inflado de orgullo como si
fuera el resultado de toda una vida de trabajo duro. Soy esto poco (o mucho)
que ves acá, que hoy te está escribiendo.
Y que a
veces (solo a veces) piensa en lo diferente que hubiera sido todo, si nada
hubiera sido como fue. Vos entenderás.
No estoy
segura si fui concreta, al menos sí breve.
Tuve un
sueño y en él todo era distinto. No sé si es bueno, no sé si es malo. No sé por
qué me aferré tanto a él. Sé que me ayudó a no llorar (otra vez).
Pero ahora
lloro, y no sé por qué.
Me gustaría
verte y tomar un café. Tal vez podrías llamarme una vez por mes. Y no me
molestaría que te interesara saber si estoy bien, si me gusta lo que estudio o
qué es lo que quiero ser.
Adiós
extraño, prometo volver a escribir alguna vez.
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